sábado, 3 de diciembre de 2016

¿Cómo se utilizan las flores?

Después de tanto tiempo con el blog, me acabo de percatar de que no he explicado lo fundamental: cómo se utilizan las flores... pues ¡vamos a ello!

Partiendo de la base de que la terapia floral es energética, vibracional (ver esta entrada que lo explica en amplitud), a partir de este concepto, tenemos una amplitud de formas sobre cómo utilizar las flores. Suelo pensar que, con las flores, se puede aplicar aquella frase de !la imaginación al poder!

La más común, conocida, es utilizar un frasco comprado, o un preparado, y añadir dos gotas (en caso del remedio rescate, se aconsejan cuatro aunque yo he utilizado solo una, para probar y ha funcionado perfectamente) en un vaso de agua o cualquier recipiente que contenga líquidos.

Por el concepto que tenemos de las medicinas, parece que utilizando las gotas directamente del frasco original, van a hacer mucho más efecto. Pero en el caso de las flores, no es así, precisamente por su naturaleza vibracional o energética y por la cualidad del agua que es magnética, es decir, atrapa, hace suyo, todo lo que hay en su entorno... incluyendo emociones, pensamientos, sentimientos. Lo cual nos lleva a pensar o revisar lo que pensamos o deseamos cuando estamos comiendo o bebiendo. De ahí que sea tan bueno, deseable y aconsejable bendecir la mesa. Todas las emociones que se desarrollen en torno a ella es lo que vamos a digerir.

No hay más que echar un vistazo al trabajo de Masaru Emoto que ha hecho sobre gotas de agua, metidas en una cápsula, a la que ha añadido una palabra. Conforme la palabra utilizada, el agua forma unos cristales determinados ¡un gran trabajo completamente práctico que podemos hacer todos en nuestras casas! (te aconsejo que eches un vistazo a este trabajo tan maravilloso, como fundamental).

Esto mismo también lo hemos visto en prácticas kinesiológicas cuando a la persona se le pone un cartel delante, teniendo los ojos cerrados, con determinadas palabras y al doblegar su brazo en horizontal, dependiendo de la palabra, el brazo cedía o no. Quizá se explique porque nuestro cuerpo está formado por alrededor de un 80% agua.

Bajo estas premisas, el aplicar dos gotas a un vaso con agua ¡toda la información de esas gotas pasa al agua!! de forma que, si la bebemos a sorbitos, cada sorbo equivale a una gota de agua, a su vez. Desde luego que se pueden tomar las gotas del frasco original, pero es una gran pérdida, en concreto, de dinero.

Recordaremos que las flores tienen una base homeopática, la cual consiste en diluciones de diluciones. Es decir, a más diluciones, más fuerza tiene el preparado o, dicho de otro modo: para curar una enfermedad, no se consigue con más cantidad de un remedio, sino que basta una pequeñísima parte (energética e imperceptible) para recordar cual es el patrón para la sanación.

De cualquier forma, podemos constatar que, después de beber un vaso de agua o algún otro líquido con las flores, vamos a notar una mejoría o claridad sobre el tema a tratar.

Y continuando con esta faceta energética, también se pueden utilizar sobre la piel. Muy demostrable su efecto en mascotas, las cuales adquieren una mejora sustancial inmediata, o en plantas, tan silenciosas ellas, pero qué agradecidas son cuando superan una invasión de alguna plaga o enfermedad.

La frecuencia varía para cada caso: se pueden tomar una vez, de forma puntual, ante un hecho crítico, momentáneo. O de forma continua, como un tratamiento, hasta completar la curación. En este caso, es muy recomendable tomarlas justo antes de ir a dormir, es decir, lo último que hagamos antes de dormir y lo primero, al despertarnos; ahí ya van dos veces y luego otras dos durante el día, en situación normal. Si crees que necesitas tomarlas más veces ¡adelante! utiliza la intuición. Incluso, en situaciones críticas, se aconseja tomarlas cada cinco minutos hasta lograr una estabilidad.

Conviene recordar que las flores en exceso no producen ninguna sobredosis, en absoluto. Su trabajo consiste en buscar el equilibrio interno (ni se pasan, ni se quedan cortas: nos llevan a nuestro centro). Es más, en caso de equivocación y tomar la que no es necesaria, no actúa de ninguna forma: o hacen bien o no hacen nada.

Para un tratamiento prolongado, conviene renovar el preparado por otras flores, pues suele durar unos veinte días, el tiempo necesario para que las flores hagan su efecto y "pongan de manifiesto", hagan emerger los sentimientos que estaban provocando la situación anterior. Como las capas de la cebolla, van levantando cada capa hasta llegar al meollo del porqué se origina el estado alterado. De esta forma, cada 20 días aproximadamente se renuevan por otras flores más apropiadas a esa etapa.

He constatado varias veces que, algunas flores que funcionan con cierta rapidez, también lo hacen de forma telepática, mentalmente. Y es que ellas trabajan a niveles tan sutiles que, según lo que he experimentado, no tienen límite alguno.

Por último, es muy recomendable que pruebes a crear tus propios preparados. Sencillamente, al hacer una infusión, de una planta adecuada, no necesita que le añadamos mucha cantidad, sino alguna pequeña brizna. Incluso, podemos trabajar con las flores de forma mental, meditando en ellas o visualizando que penetramos en su esencia, nutriéndonos de toda su información tan sumamente valiosa, pues realmente, son unas grandes sanadoras.

Como dijo el doctor: que su sencillez no te haga dudar de su eficacia.

3 comentarios:

Sonia Martín dijo...

Genial! Me encanta tu artículo 👍👏🏼👏🏼👏🏼

Sonia Martín dijo...

Genial! Me encanta tu artículo 👍👏🏼👏🏼👏🏼

Puri dijo...

¡Muchas gracias, guapis!!! :D más viniendo de una experta psicóloga, como tú :) <3